Voluntaria en una ONG en Peru

Una antigua compañera de trabajo me vió tan hecha polvo que me propuso ir con ellos a una “Bajada de Reyes” que hacían en la Selva de Perú y en San Juan de Dios de Cuzco llevando 60 cajas de juguetes usados para los niños peruanos necesitados. Paralelamente, con el dinero que habíamos recaudado en España con donaciones, apadrinamos las 4 operaciones de una niña de la selva que estaba ingresada en Lima por quemaduras muy graves en todo el cuerpo. Me sonó tan “de película” que me quise regalar esta extraordinaria experiencia después de dos años de recuperación física y emocional.