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Contra

Una película sencilla, sofisticada y fuera de lo común.

Contra, dirigida por Sönke Wortmann, se estrenó en Alemania en 2020. Cuenta la historia de Richard Pohl, interpretado por Christoph Maria Herbst, un brillante académico lleno de prejuicios que dejó la abogacía por motivos personales y ahora ejerce como profesor de derecho, con una inflexible manera de enseñar. Y Naima, interpretada por Nilam Farooq, una joven estudiante de origen magrebí que, aunque apenas tiene experiencia, lo da todo por luchar por sus estudios y por mantener a flote a familia, a pesar de los muchos obstáculos que le provocan sus orígenes.

En su primer día de clase de derecho Naima llega tarde por una serie de desafortunadas circunstancias encadenadas, y el profesor Pohl la humilla delante de todo el auditorio, generando imágenes que llenan las redes sociales con sus comentarios racistas.

Uno no se disculpa, pide que le disculpen.

El rectorado le abre un expediente al señor Polh y para compensar la mala imagen que eso ha generado para la Universidad, le propone entrenar a Naima para que les represente, participando en el concurso nacional de debates entre varias universidades.

La cualidad más importante que podemos atesorar es convencer a otros, ganar el caso.

Los dos tienen una personalidad muy fuerte y aparentemente un objetivo común: conseguir que Naima domine el poder de la palabra y gane los debates argumentando con más excelencia que sus oponentes.

Les juro que les diré la verdad, toda la verdad, incluso si no paro de mentirles.

Relación con mi experiencia personal

Esta película me ha hecho recordar lo duro que ha sido para mí sobrellevar una experiencia personal que empezó con una demanda judicial que me llegó en febrero del año 2008 en relación con mi dominio del 2003 y con mi marca registrada que incluía una palabra genérica que un señor decía que era solo suya.

A pesar de tergiversar los hechos, enviar mails a sus suscriptores y publicar en su blog mentiras sobre mí, le propuse a esta persona regalarle mi dominio (que era el fruto y el sentido de mi nueva vida después de mi accidente) para que retirara la demanda.

No aceptó. Solo quería ganar el caso en los tribunales y 100.000 euros de daños y prejuicios.

Ese juicio duró 4 largos años durante los cuales dejé de ejercer con mi marca por precaución y tuve que invertir 30.000 euros, que eran todos mis ahorros, en contratar unos abogados expertos en marcas y una forense lingüística para llevar mi defensa.

Gané ese juicio y además conseguí liberar “esa palabra que decía que era suya” para que toda España la pudiera utilizar libremente porque era y siempre será una palabra genérica.

Pero esa persona apeló y mientras los tribunales resolvían nuevamente a mi favor, aprovechó para abandonar el país, de manera que cuando llegó la hora de pagar mis costas en 2012, no había nada a su nombre en España.

Hace 10 años de esto y sigue sin pagar.

Conseguí también que Google le hiciera eliminar el post donde hablaba de mi, pero al poco tiempo ya lo había publicado nuevamente en otro dominio.

Justo hace unos días me llegó un email de los juzgados diciendo que esta persona se ha acogido a una nueva ley que existe llamada “ley de la segunda oportunidad” y que, por tanto, como sigue siendo insolvente en España, se le anulan todas sus deudas, incluidos los ya 25.000 euros que me debe entre costas e intereses legales de demora.

Caso cerrado pues.

El prejuicio que me ha ocasionado esta injusta situación ha sido enorme tanto a nivel económico, físico, energético, mental y emocional. Pero gracias a investigar por otros derroteros he conseguido comprender que esta situación viene a compensar un tema que ocurrió en sentido contrario en otra vida con este mismo señor (algún día os lo explicaré…)

No hace falta acabar como Will Smith con Chris Rock en la ceremonia de los Oscar.

Hoy doy gracias a la vida por este duro aprendizaje porque me ha obligado a reinventarme, salir de mi zona confort una y otra vez, cada vez más comprometida y mejor formada para acompañar a otras personas a conseguir sus sueños .

Conclusiones

Y todo esto para decir que Naima, nuestra querida protagonista de la película, metafóricamente, también le proporciona una segunda oportunidad de manera magistral a su “querido” profesor delante de un tribunal, pero, si quieres saber a qué me refiero, tendrás que verla en un idioma que entiendas bien.

Se puede ver en castellano en Movistar Plus, espero que la disfrutes tanto como yo.

Aquí te dejo el tráiler (en alemán):

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